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colección de arte argentino contemporáneo
Nora Correas

La Rosa
1996
Instalación (resina, tela, vidrio, hierro)
400 x 400 x 400 cm
Ingresa al museo en el año 2003. Donación de la artista.
Núm. de registro: en trámite.
Núm. de inventario: en trámite.

Nace en Mendoza, en 1942. Comienza su formación junto a su padre, director de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Cuyo, de donde egresa en 1966.
En ese mismo año se traslada a Buenos Aires, ya que recibe una Beca de estudio del Fondo Nacional de Las Artes para asistir al taller de Batlle Planas.
En 1967, realiza su primera muestra individual en la Galería Roland Lambert.
A fines de la década, su producción manifiesta un cambio. Deja de lado los dibujos de tinte expresionista en tanto comienza a sentir atracción por las texturas y por lo táctil. Así, se sumerge en el universo de los textiles. Tema en el cual indaga con profundidad en los viajes realizados por Latinoamérica.
En los primeros años de la década del 70, dirige un taller de tapicería en Brasil. La brillantez de los colores que se encuentran en la naturaleza y las características del país influyen en la utilización de fibras de tonos intensos.
A mediados del decenio regresa al país. La situación político-social influye en sus planteos. Preocupada por las cuestiones que atañan al hombre tanto en el especto colectivo como en el individual, con sus trabajos, apunta a mostrar la soledad del ser humano en un mundo carente de dignidad, libertades y derechos. Los colores dejan de ser vibrantes, el tejido con telar se abre paso ante el bordado, y los trabajos terminan de abandonar la bidimensionalidad hasta llegar a la construcción de grandes piezas volumétricas (“Corazón partido”, 1976).
El pasaje hacia el mundo del objeto desemboca, en los 80, en un tipo de esculturas llamadas “blandas”. El modo de manipular el material –fibras, lanas, hilados, urdimbre, nudos-, la manera de construir las formas y los diseños logran hacer del lenguaje textil una autentica innovación plástica.
En continua búsqueda, a partir de 1985, amplía el repertorio de materiales introduciendo madera y luego alambres, vidrios y cueros, entre otros. Este movimiento es el que anticipa su producción de instalaciones. Modalidad que no la aparta del eje sobre el cual giran todos sus trabajos: la reivindicación del hábitat natural, en relación a la búsqueda de los valores esenciales y a los orígenes. De este modo, hace prevalecer su mirada crítica “al status quo”.
El poder, en todas sus dimensiones, es uno de los factores que cuestiona en las obras de los 90. Ya sea que se trate de su vaciamiento (“Veo, Veo, 1994”), o, directamente, del poder político-económico (“oropel”, 1999).
La instalación perteneciente a la Colección constituye una respuesta al contexto imperante. Es una manifestación más de la existencia de un orden quebrantable y quebrantado. Mediante la utilización de elementos que originan distintas interpretaciones (el color azul y una de las flores más populares), Correas presenta un espacio cuyas dimensiones envuelven a esa rosa, que, a su vez, queda perfectamente resguardada de su contexto. Los pequeños insectos dispuestos allí conllevan el simbolismo de muerte, pero además “pueden remitir a la supervivencia de la especie (...) aunque el precio sea la pérdida de la libertad y la alineación”. (1) En este sentido, La rosa está ahí, “deslumbrante y amenazada, como para recordarnos que el gran misterio se ha revelado a todos; y sin embargo, permanecerá insondable siempre, como esa extraña arquitectura que es la vida”. (2)
Expuso sus obras en museos, galerías, bienales y salones de Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Cuba, México, España, Austria, Alemania, Francia, Polonia, Hungría, Noruega, Japón y estados Unidos.
Recibió las siguientes distinciones: Premio al Diseño, Buenos Aires, 1969; Primera Mención, Salón Nacional de Arte Textil, 1979; Tercer Premio, Salón Municipal de Tapices, 1979; Premio Ucip, Salón Nacional de Mini-tapiz, Mar del Plata, 1986; Gran Premio de Honor, Séptimo Salón Nacional de Arte Textil, 1988; Beca Fundación Cultural Suizo- Argentina y Asociación Amigos del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, 1990; Premio Konex de Platino de Artes Visuales, 1992; Mención Especial del Jurado, Premio Henry Moore, 1998; Premio Leonardo, Artista del Año 1999, Buenos Aires, 2000.
Vive y trabaja en Buenos Aires.

Bibliografía:
Archivos del museo.
Con los ojos abiertos, Buenos Aires,  Centro Cultural Recoleta, 1996.
López Anaya, Jorge, Historia del Arte Argentino, Buenos Aires, Emecé Editores, 1997.
Textiles, cat. exp., Buenos Aires, Galería Arte Nuevo, 1987.


(1) Nora Correas en el MNBA, cat. exp., Buenos Aires, MNBA, 1999, p. 78.
(2) Negroni, Ana María,  “Todo tiene que penetrar en todo, que florecer y madurar en todo”. En: Con los ojos abiertos, cat. exp., Buenos Aires, Centro Cultural Recoleta, 1996, s. p.

 

 
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