
Espacios constructivos
1948
escultura de aluminio y mármol
29 x 20 x 45 cm
Ingresa al museo en el año 2003. Donación
de Enio Iommi.
Núm. de registro: en trámite
Núm. de inventario: en trámite
Nace en Rosario, en 1923. Proveniente de una familia de inmigrantes italianos, comienza a desarrollar su producción a través de la vertiente escultórica, con un lenguaje ligado a la figuración.
Su formación se inicia en Rosario, con Eugenio Fornells, pintor catalán, y en el taller de su padre, quien se dedica a la escultura funeraria y conmemorativa. Allí, -al igual que su hermano Enio Iommi-, toma contacto con las principales técnicas, como el modelado y el cincelado, y aprende a trabajar el metal y la madera.
En los últimos años de la década del 30 se traslada a Buenos Aires, donde comienza sus estudios en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano, al mismo tiempo que concurre al taller del escultor Antonio Sibellino. Más tarde, continua su formación en la Academia Nacional de Bellas Artes, a la que abandona en 1943 por no coincidir con los presupuestos estéticos dominantes.
Envuelta en un clima de posguerra y expectante al advenimiento del peronismo, la década del 40 se presenta convulsionada para el país. Las repercusiones en el campo del arte se hacen sentir a través de la expansión de las tendencias abstractas, en la que colabora la revista Arturo (1944). Madí y el Perceptismo son algunas de las agrupaciones que lideran estas propuestas, entre las que también surge, a mediados de la década, la Asociación de Arte Concreto-Invención. Girola es uno de los fundadores de esta agrupación, junto con Manuel Espinosa, Enio Iommi, Raúl Lozza, Tomás Maldonado y Alfredo Hlito, entre otros. Este grupo retoma los postulados europeos del Arte Concreto (Van Doesburg) y de la Asociación Abstraction-Creation. Librarse del dominio de la representación en función de abolir su carácter ilusorio constituye una de las principales premisas. Lograr esta autonomía significa, entonces, abogar por un arte basado en la racionalidad y en las teorías cientificistas. Consecuencia de estos criterios es la utilización de formar geométricas puras, planos y líneas.
Espacios constructivos, obra que integra la colección de arte contemporáneo, pertenece a esta etapa de producción. La ausencia de referentes provenientes del mundo cotidiano, el uso de un lenguaje fundado en el rigor formal, el ascetismo, la economía de medios, y el empleo del aluminio, son algunas de las cualidades que reflejan fielmente estos postulados. Aspectos diferenciales son la estructura lineal, que le otorga cierta liviandad y dinamismo a la escultura, y el uso del aluminio, propio del ámbito industrial. Recién a posteriori, Girola comienza a emplear elementos como alambre, cartón, madera y cemento.
En 1949 viaja a Europa. En Francia, se perfecciona con Vantongerloo, y en Italia, desarrolla una fructuosa producción, que expone en forma individual y colectiva. De regreso al país, realiza una exposición con el grupo Artistas Modernos de Argentina, entre los que se hallan Fernández Muro, Iommi, y Ocampo, siguiendo similares parámetros en el campo de la abstracción.
En los primeros 50 se radica en Chile. Allí, ejerce como docente titular en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso. Comienza, junto con profesionales de distintas ramas y nacionalidades, una serie de experiencias nacidas del poema colectivo “Amereida”.
Sin abandonar la depuración formal característica de su trayectoria, desde ese momento, el ámbito poético se transforma en un sustento vital de sus obras escultóricas. Siguiendo los postulados de “Amereida”, Girola co-funda la Ciudad Abierta de Ritoque, de gran imaginación creativa. En este sentido, las propias elaboraciones teóricas e intelectuales pasan a constituir la base de su producción artística. Lo conceptual y lo poético quedan amalgamados tras el intento por superar las etapas netamente figurativas y abstractas. A pesar de ello, una característica fundamental de todo su proceso es que no se aleja de las formulaciones del arte concreto, del cual es uno de los principales referentes en el país.
Expuso sus obras en museos, galerías, bienales y salones de Argentina, Chile, Brasil, España, Italia, Francia, Holanda, Inglaterra, Bélgica, Suiza y Suecia.
En 1963, el Gobierno de Francia le otorgó el Premio Georges Braque.
Fue seleccionado para integrar el envío argentino a la Bienal de Venecia, en 1962, y a la Bienal de Ámsterdam, en 1970.
Fallece en Viña del Mar, Chile, en 1994.
Bibliografía:
AAVV., Historia crítica del arte argentino, Asociación Argentina de Críticos de Arte, Buenos Aires, Dirección de Relaciones Externas y Comunicaciones de Telecom Argentina, 1995.
Archivos del museo.
Escultura argentina, cat. exp., Buenos Aires, Fundación San Telmo, 1986.
Giunta, Andrea, “Utopías de pura forma”, Buenos Aires, Clarín, 7 de julio de 2003.
Laudanno, Claudia, “Los hermanos Iommi y Girola, la poética del vanguardismo concreto”, Rosario, Rosario 12, 7 de julio de 2003.
San Martín, María Laura, Breve historia de la pintura contemporánea argentina, San Pablo, Brasil, Editorial Claridad, 1993.
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