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colección de arte argentino contemporáneo
Proyecto Cuatro Mil Centímetros Cúbicos

 

Cuatro mil Centímetros Cúbicos
2001

Proyecto: Horacio Zabala
Autores de las obras: Marcela Astorga, Marcelo Boulosa, Jane Brodie, Xil Buffone, Oscar Carballo, Graciela Ciampini, Claudia Contreras, Nora Dobarro, Roberto Elia, Mara Facchin, León Ferrari, Valeria Gopar, Juliana Iriart, Daniel Juglar, Fernando Lancelotti, Horacio Abram Luján, Mónica Millán, Luis Felipe Noé, Teresa Pereda, Cristina Piffer, Eduardo Stupia, Gustavo Romano y Juan Carlos Romero.
Operación estética con cajas de cartón corrugado idénticas y vacías.
Proceso: en 2001, Horacio Zabala invita a 23 artistas para que cada uno realice una obra empleando 23 embalajes de teléfonos tailandeses.
Técnicas y materiales: fotografía, cartón triturado, cuero, fotocopia, acrílico, manuscritos, tarjetas postales, tierra, componentes electrónicos, pelo vacuno, pinturas, polietileno, sangre en polvo, cajas transparentes, adhesivos, diarios quemados, tela de algodón, huesos, dibujos, impresiones, vidrios, cajas de cartón industriales normalizadas.
Resolución: 23 piezas de 24 x 18 x 10 cm cada una Ingresó en 2005.

Donación de Horacio Zabala.

 

Una caja es un recipiente con paredes, fondo y tapa, que se define por el servicio que brinda. Cuando este objeto deja de ser útil, lo descartamos y cambiamos por otro equivalente o lo olvidamos para siempre. Pero una caja puede cambiar de función. Todos hemos realizado modestos actos de salvataje de cajas de té chino, cigarros cubanos o chocolates suizos que terminan conteniendo lápices, clavos y monedas.

Estas transformaciones de la función utilitaria no sólo aparecen en el ámbito doméstico o laboral, sino también en el artístico. En efecto, las cajas son inseparables de la historia del collage y el assemblage. Algunos artistas (1) de las vanguardias históricas descubren que si se interrumpe la utilidad de un objeto cualquiera, aparece otra. Y que esta nueva función (imaginaria y simbólica) puede tener la propiedad de inquietar nuestra memoria e imaginación. El arte contemporáneo (2) recrea y reitera las tradiciones e innovaciones del arte moderno. Un ejemplo válido es la caja.

Si hoy, desde nuestras prácticas artísticas, enfocamos la vida cotidiana en la ciudad, aparece un fenómeno vinculado al presente incierto que nos toca vivir. Lo que había sido un simple embalaje de cartón vacío y nada más, cambia de valor. Es una materia prima que se recolecta y acumula, se compra y vende. Está en circulación, es un hecho económico de la realidad. La degradación social del contexto urbano amplifica las connotaciones de las cajas.

La operación estética denominada Cuatro mil centímetros cúbicos comienza en 2001 con 23 embalajes de teléfonos tailandeses. Estimulado por estos objetos prefabricados de cartón corrugado, flamantes, idénticos y vacíos, invité a 23 artistas para que cada uno realice una obra en su interior. Las dimensiones son las de una caja de zapatos: 4000 cm³.

La estrategia de la operación no es eufórica ni depresiva. Entraña complicidad, lentitud y desviación: está a medio camino entre la confesión y la crítica. Todos estamos de acuerdo que una caja de cartón no es algo excepcional ni espectacular. Este objeto sin prestigio, sin embargo, puede ser visto como otra prueba más para señalar que en el arte no hay exclusiones de ningún tipo. O bien, que el arte es omnívoro: sólo excluye la exclusión.

Mientras las cajas rehabilitadas por los artistas están cerradas, no son más que objetos homogéneos, apilables, transportables y sin misterio alguno. Pero con sus tapas abiertas, se alejan de toda neutralidad e inocencia: ocultan o revelan los medios empleados (3) para guardar o mostrar sus secretos. (4) Emplazadas en un espacio propicio a la contemplación estética, las 23 obras no se imponen: se exponen y se des-cubren a la mirada. Son modelos reducidos, o sea, objetos diferentes que dejan ver una diferencia.

Horacio Zabala
Buenos Aires, febrero de 2003

 

 

NOTAS

(1) Algunos de los ready-made de Marcel Duchamp, están contenidos en cajas, por ejemplo, Trois Stopages-étalon de 1913. Entre los primeros en utilizarlas, también figuran Kurt Schwitters, Man Ray y Joseph Cornell (emparentados con el Dadaísmo y el Surrealismo). Las dos cajas más célebres creadas por Duchamp, son The green box de 1934 y Boîte en valise de 1941. La primera es una edición de 300 ejemplares que contiene textos, dibujos y fotografías. La segunda es de 1941 y su tirada es de 300 ejemplares. Cada uno contiene 68 reproducciones en miniatura, algunas tridimensionales. Aunque cada caja mide 9 x 38 x 40 cm., constituye un museo móvil que contiene una verdadera exposición retrospectiva.

(2) La caja está presente en todos los movimientos y tendencias desde 1960 en adelante: Nouveau Réalisme, Pop Art, Fluxus, Poesía visual, Conceptualismo, Arte Povera, Minimalismo, etc. En Buenos Aires comienzan a utilizarla Gyula Kosice, Alberto Heredia, Luis Benedit, Víctor Grippo. La primera exposición colectiva es en 1974. Se denomina Cajas-objeto y la organiza Álvaro Castagnino en la Galería Arte Nuevo. Participan 44 artistas, entre ellos Antonio Berni, Alejandro Puente, Carlos Gorriarena, Oscar Smoje, Horacio Zabala, Marta Minujín, Luis Felipe Noé, Edgardo Antonio Vigo. Posteriormente, éste último funda Biopsia, edición de cajas de artistas de 50 ejemplares numerados y firmados. Entre las exposiciones internacionales más destacadas sobre el tema se citan Boîtes, en el Musée d’art Moderne de la Ville de Paris en 1977, y Words in a Box, en la Whitechapel Art Gallery de Londres en 1994.

(3) Los medios y materiales empleados son múltiples: fotografías, cartón triturado, cuero, manuscritos, fotocopias, acrílico, objetos, tarjetas postales, tierra, componentes electrónicos, pelo vacuno, pinturas, polietileno, sangre en polvo, cajas transparentes, adhesivos, diarios quemados, tela de algodón, huesos, dibujos, impresiones, vidrios.

(4) En el antiguo mito de Pandora, la caja es una metáfora de lo visible y lo invisible, del deseo y la transgresión. Zeus se quiere vengar del benefactor de los hombres Prometeo, cuyo hermano se llama Epimeteo. Éste, como todo campesino griego, conserva los granos y el vino en recipientes cerrados. Entre estos hay uno que no debe ser abierto jamás. Pandora, enviada con malicia por Zeus para vengarse de Prometeo, seduce y se casa con Epimeteo. Impulsada por la curiosidad, abre los contendores hasta dar con el prohibido. Cuando lo abre, se escapan todos los males del mundo, que habían sido encerrados por Prometeo. Pandora no resistió al misterio de la caja cerrada.


 
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