
La Almohada
2001
objeto
tres piezas: 40 x 11,4 x 30,2 cm (caja); 55 x 36,5 x 11,5 cm (acrílico); 76 x 47,3 x 16 cm (almohada)
Ingresa al museo en el año 2003. Donación de la artista.
Núm. de registro: en trámite.
Núm. de inventario: en trámite.
Nace en Buenos Aires, en 1957. En 1979 egresa de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de dicha ciudad.
En 1984 estudia dibujo y pintura en el taller de Kenneth Kemble, por 4 años.
En 2002, comienza a interesarse en la fotografía, y asiste al estudio de Gabriel Valansi. En ese mismo año, incursiona en el video con Carlos Trilnick.
El abanico de medios expresivos en los que indaga en los últimos tiempos constituye la base de su producción actual. A través de recursos como el sonido y los efectos lumínicos, Schufer sumerge al espectador en un mundo que lo transforma en partícipe de sus obras.
Sensualidad, sexualidad y pasión son algunas de las preocupaciones que Schufer plasma en sus instalaciones y en su producción objetual, donde el cuerpo ocupa un lugar esencial, no sólo en el aspecto conceptual sino también como soporte de esa experiencia estética de carácter multisensorial.
La obra que integra la Colección de arte contemporáneo de Rosario, que pertenece a un grupo de objetos sonoros, se inscribe dentro de este contexto, y no puede ser leída lejos de “Pares, no pares” y “Punto de fuga”, ambas de 2001. Trabajos en los que reflexiona sobre el rol de la mujer a partir de la concepción de un “ser de a dos”. En este sentido, La almohada es una obra que marca la huella de una presencia otra, convirtiéndose en la metáfora de un recuerdo. Distante de percibirse sólo como un accesorio, constituye el acceso a un mundo de absoluta intimidad, donde lo corporal es, en este caso, sustento de placer.
Mediante una simple acción, relacionada paradójicamente más con el sentido del oído que con la vista, el espectador, que es invitado a mantener una actitud de espía, percibe un momento en donde el velo del pudor es descubierto. El uso de la palabra -gesto recurrente- conforma el intento de lograr un “discurso ordenado sobre una experiencia que por su propia naturaleza...” no lo es. (1)
Yuxtaponer dos sistemas de distinta índole, es una de las características que enriquecen la producción de esta artista, que tiene como fin una autorreflexión en relación a uno mismo y en continua vinculación con el “otro”.
Expuso sus obras en Buenos Aires, Mar del Plata, Rosario (Argentina) y La Habana (Cuba).
Obtuvo, entre otras, las siguientes distinciones: Beca del Fondo Nacional de las Artes, 1999; Premio Fundación Klemm a las Artes Visuales, 2001; y Premio Fundación Klemm, 2002.
Vive y trabaja en Buenos Aires.
Bibliografía:
Archivos del museo.
Arteaga, Alicia de, “Hablar de lo que no se habla”, La Nación, Buenos Aires, 22 de julio de 2001.
Battistozzi, Ana María, “Cuatro mujeres y su apasionada reflexión sobre los cuerpos”, Clarín, Buenos Aires, 11 de agosto de 2001.
Trazos y trazados, cat. exp., Buenos Aires, Espacio Cinco, Fundación Klemm, 2003.
(1) Battistozzi, Ana María, “Cuatro mujeres y su apasionada reflexión sobre los cuerpos”, Clarín, Buenos Aires, 11 de agosto de 2001.
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